50 años de Ford Capri, “el coche que siempre te habías prometido”

marzo 6, 2019

El eslogan con el que se anunciaba el Ford Capri sigue siendo evocador hoy en día, a pesar de que ya han pasado 50 años desde el nacimiento de este modelo mítico.

Todos tenemos un vehículo soñado, uno que queremos desde que somos pequeños. Ése que nos juramos conducir cuando contásemos con suficiente edad o euros en nuestra cuenta corriente. Ford quiso jugar con este deseo al presentar este coupé en 1969, hace ya 50 años, y lanzó un eslogan potente: “Capri: el coche que siempre te habías prometido”. La frase es tan sencilla e impactante que valdría para cualquier modelo actual. Especialmente, si fuera premium y costase unos 60.000 euros. Aunque cuando el Capri se desveló en el Salón de Bruselas, su precio rondaba los 1.000 euros (hoy en día, equivaldría a 13.000, aproximadamente), una cifra no demasiado acorde con su diseño deportivo.

Se ofrecía con una amplia gama de motores que iban de 1,3 a 2,3 litros, convirtiéndolo así en una opción muy atractiva para todos los presupuestos y gustos. Esta combinación de imagen dinámica, un importe asequible y múltiples ‘personalidades’ (del más tranquilo al más agresivo) permitió que las tres generaciones del Capri tuvieran un éxito apabullante: se vendieron más de 1,9 millones de unidades del modelo a lo largo de sus 18 años de vida.

 

El Mustang europeo

La llegada del Ford Mustang a Europa, en 2015, fue todo un acontecimiento. Hasta entonces, el Viejo Continente solo conocía el Capri que había sido creado en Estados Unidos, precisamente, siguiendo la enorme fama del icónico muscle car. Philip T. Clark, que también había estado implicado en el diseño del Mustang, forjó las líneas maestras del Capri: elegante, deportivo, con cuatro plazas. Llamaba la atención. Sus componentes mecánicos venían del Ford Cortina MkII; los clientes podían elegir entre cinco propulsores: 1300, 1500, 1700 GT, 2000 y 2300 GT. Sus prestaciones iban de los 22,7 a los 10,8 segundos en el cero a cien; dependía de si estábamos ante los 50 CV de la versión básica o los 108 de la más alta de la gama.

En 1970 llegó el Ford Capri 3000E y, muy poco después, el primero de una larga saga dedicada a la competición: el alucinante Capri RS2600. Pusieron al volante a los pilotos alemanes Dieter Glemser, Jochem Maas y Hans-Joaquim Stuck y empezaron a llover los triunfos. Logró la victoria en el Campeonato Europeo de Turismos en 1971 y 1972; ese primer año también vio el primer puesto en el certamen alemán y un doblete en las 24 horas de Le Mans, además de copar el podio en las 24 horas de Spa-Francorchamps (Bélgica).

Durante sus dos primeros años de vida, se habían vendido 400.000 unidades del modelo. El ‘lavado de cara’ llegó en 1972: el Capri adoptó una suspensión más cómoda, faros (con los intermitentes separados) y grupos ópticos traseros más grandes y nuevos asientos. Un año más tarde, logró el récord de vehículos comercializados en un sólo ejercicio, 233.000 y se construyó el Capri número un millón, un RS2600. Con el fin de incrementar su pedigrí de competición, Ford lanzó la que hoy en día es una de las versiones más buscadas por los coleccionistas (llegan a alcanzar sumas muy considerables en las subastas): la RS3100, con un motor 3.0 V6 desarrollado por Cosworth de 148 CV. Pasaba de 0 a 100 km/h en 7,3 segundos y marcaba una velocidad máxima de 200 km/h.

 

Ford Capri: toma dos

En 1974, Ford sorprende con la segunda generación de este mito. El Capri se vuelve más refinado y elegante, gana en confort, seguridad y en aspectos prácticos, mientras se simplifican las opciones para llegar a más mercados. Las variantes mecánicas empezaban con el propulsor 1.3 de 55 CV. El escalón siguiente era el 1.6, con 68, 72 u 88 CV, mientras que dos motores de seis cilindros (un 2.3 con 108 CV y el 3.0 Essex de 138) se añadieron al menú para los conductores hambrientos de sensaciones.

Un año después aparece uno de los Capri más icónicos, el John Player Special (JPS, para abreviar), que lucía la decoración negra y dorada de los Lotus de Fórmula Uno. Los propietarios recibían un certificado numerado que acreditaba lo especial que era el modelo. Y aún estaba por llegar, un poco más tarde, un ligero rediseño, con nuevas tapicerías y mejoras para el habitáculo y la versión Capri S. Ésta contaba con un alerón delantero muy distintivo y mecánicas de 90 CV o 108 (provenían de un motor 2.0 V6). El más deseado era el propulsor 3.0 V6, capaz de pasar de 0 a 100 en 8,9 segundos y de alcanzar los 200 km/h.

 

No hay dos sin tres

Aunque el Ford Capri de 1978 era poco más que una actualización de la segunda generación, pronto se lo conoció como el MkIII, debido a sus cambios estéticos. Poseía un frontal más aerodinámico que recordaba el Escort RS2000 de la época, cuatro faros y una parrilla negra que se había utilizado en el primer Fiesta. El borde del capó se extendía por encima de los grupos ópticos, proporcionando una apariencia más agresiva. Se realizaron varias ediciones especiales sobre esta generación (Calypso, Laser…), hasta que, en 1982, el recién creado departamento de Ingeniería para Vehículos Especiales de Ford desvela su primer proyecto: el Capri 2.8 Injection de 160 CV. La edición limitada 280, también conocida como Brooklands Capri, señaló el fin del modelo: las últimas unidades fueron enviadas a los concesionarios en 1987.

Pero, 50 años después, el Ford Capri pervive en el recuerdo de muchos, y en el garaje de unos pocos afortunados…