Domando a la víbora: nos ponemos al volante del nuevo Mustang Shelby GT500

marzo 5, 2019

El nuevo Shelby GT500 es el mejor deportivo de calle diseñado por Ford Performance: más de 700 CV para lograr el bólido con más aceleración y la tecnología más eficiente ofrecida en un Mustang jamás.

El nuevo Shelby GT500 es el más bestia entre los deportivos destinados a la producción creados por Ford Performance. Ofrece toda la herencia que evoca su nombre y más de 700 CV: así se logra el coche de calle con más aceleración y dotado de la tecnología más eficiente proporcionada jamás por un Mustang. Intentamos domar este bólido envenenado (¡oh, sí!) por la picadura de la cobra, para crear este reportaje exclusivo.

El más famoso entre los muscle cars americanos ha pasado por las manos de Ford Performance, el departamento de la compañía dedicado a los vehículos de altas prestaciones. El resultado es el Mustang más potente hasta la fecha, con 700 CV que provienen de un impresionante motor 5.2 V8 turbo. Esta cifra convierte el Shelby GT500 en un modelo apto para los circuitos, donde despliega su potencial sin dejarse nada guardado: su chasis de carreras, sus neumáticos Michelin específicos y su transmisión de doble embrague hacen maravillas en este escenario. Cuando sale a la carretera y debe comportarse de forma más tranquila, las cabezas se giran para echar un segundo vistazo a su diseño aerodinámico. Tú también lo harías, reconócelo…

 

Un motor muy exclusivo

Un coche así no podía llevar una mecánica cualquiera, así que el equipo de Ford Performance ha creado un conjunto motor-transmisión exclusivo para el Mustang Shelby GT500. No se merece menos, ¿verdad? Para empezar, el propulsor sobrealimentado está realizado en un bloque de aleación de aluminio hecho a mano. Has leído bien: fabricado de forma artesanal, se ha cuidado con mimo para ahorrar peso, bajar el centro de gravedad, mejorar la refrigeración y lubricación… y para que sus 700 CV den toda su fuerza cuando se lo pidas.

Como imaginarás, sus prestaciones son estratosféricas: pasa de 0 a 100 km/h en tres segundos y recorre 400 metros (la famosa prueba del cuarto de milla) en 11. Es el Mustang más rápido sobre la pista. Casi nada. La potencia se canaliza mediante un eje de transmisión de fibra de carbono (sí, el material favorito de los superdeportivos); su puesta a punto aprovecha la experiencia acumulada durante la preparación del cambio de doble embrague del alucinante Ford GT. Así, lo que tenemos es una caja automática TREMEC de siete velocidades que pasa de una marcha a otra en menos de 100 milisegundos: no hay transmisión manual que pueda igualar esa cifra, ni siquiera manejada por el mejor piloto del mundo. A ella se asocian el control de arranque a través de las Track Apps y los modos de conducción Normal, Invierno, Drag, Deportivo y Ford Performance. Este último es específico para carreras. Traducción: en un circuito, vas a disfrutar.

 

Heredero del Ford GT y del Mustang GT4

La tremenda fuerza bruta que exhibe el Mustang de calle más potente jamás fabricado requiere de elementos muy especiales para aprovecharla. Así, se ha trabajado con dedicación sobre el chasis, los neumáticos y los frenos, elementos que llevan el sello de aprobación de Ford Performance. El Shelby GT500 cuenta con suspensión activa MagneRide de última generación, una nueva unidad electrónica de dirección asistida y muelles más ligeros. El resultado es la aceleración lateral más alta conseguida en un Mustang: mejora su actuación en las pistas y su control es más sencillo para el conductor.

Hablemos ahora de las cubiertas, unas Michelin Pilot Sport 4S personalizadas según las especificaciones de Ford Performance. Su compuesto y banda de rodadura son únicos. Unos neumáticos así deben disponer de unos frenos a la altura… Brembo firma las pinzas de seis pistones, adosadas a unos discos de 420 mm, los mayores de todos los coupés deportivos norteamericanos. Su área de contacto es un 20% mayor que la de su ‘compañero de establo’, el Shelby GT350. Imagina.

Ahora que sabes cómo acelera, cómo frena y cómo toma las curvas, ¿te haces una idea de su comportamiento? Pues es posible transformarlo en algo aún más radical con dos paquetes de conducción:

  • Handling: incluye soportes superiores de la suspensión ajustables y un spoiler tipo Gurney Flap.
  • Carbon Fiber Track: no creemos que necesite traducción… Lleva un alerón tipo GT4 en fibra de carbono, mismo material empleado en las llantas de 20”. Las ruedas traseras son más anchas y cuenta con neumáticos Michelin Pilot Sport Cup 2 exclusivos. Las plazas traseras se eliminan para reducir peso.

Tecnología y… confort

Conducir un vehículo con estas cualidades no implica que, al salir a carretera, nos veamos obligados a luchar contra el volante o a sufrir debido a una suspensión excesivamente firme. Por ello, el Shelby GT500 se muestra amable con sus ocupantes cuando lo requieren las circunstancias y ofrece unos asientos ajustables eléctricamente. Pero este Mustang no oculta que se inspira en la competición, por eso en su habitáculo abundan materiales como el ante o la fibra de carbono. Unos bacquets Recaro están disponibles para aquellos que vayan a probar sus habilidades en un circuito: cuentan con refuerzos laterales y aberturas para colocar los arneses de seguridad. Seguro que te apetecen unas tanditas…

Este Ford también incorpora el panel de instrumentos en una pantalla LCD de 12 pulgadas. El sistema de audio premium incluye 12 altavoces y está creado por Bang&Olufsen. Todo se controla mediante una pantalla táctil de 8” con sistema SYNC3. Deportividad y confort se dan la mano.

 

Diseño Ford Performance

El nuevo Shelby GT500 es heredero de una larga estirpe de vehículos con su nombre, todos ellos sinónimo de altas prestaciones. Era necesario que, sólo con mirarlo, supiéramos que esa leyenda permanece viva. Diseñadores, ingenieros de Ford Performance y colaboradores del mundo de la competición son los responsables de una imagen que transmite un mensaje rotundo: “Soy lo más brutal que vas a ver sobre el asfalto”, parece decir. Precisamente, el equipo de trabajo aprovechó el Centro Técnico de Ford en Carolina del Norte, donde se prueban coches de carreras, para perfeccionar las formas del GT500.

Sus poderosas líneas aerodinámicas inspiradas en los aviones de combate, se consiguen combinando las grandes aperturas de la parrilla angular (doblan en tamaño las del Shelby GT350) con un capó musculoso. Unos pasos de rueda delanteros más anchos en este Mustang Shelby y un difusor trasero completan el conjunto. En cuanto a su carrocería, estrena llamativos colores: Red Hot, Twister Orange e Iconic Silver. Puedes decorarlo, además, con franjas, para acentuar su herencia Shelby. Hablando de esto…

 

Forjado sobre el rendimiento

Carroll Shelby no necesita presentación; es un viejo conocido de todos los fans del Ford Mustang. El piloto y empresario se hizo famoso al transformar este modelo en un vehículo que dominaba cualquier carrera. La cobra en la parrilla es su símbolo. En 1967, llevó a un nuevo nivel su mítico Mustang GT350: fabricó el Shelby GT500 de primera generación, dotado de un motor V8, y para ello se inspiró en el triplete que su equipo logró en Le Mans. “Es el primer automóvil real del que estoy verdaderamente orgulloso”, dijo.

Hoy en día, el legado continúa con la tercera generación de este modelo, el Mustang Shelby GT500 2020, el más poderoso y avanzado de la historia. Carroll siempre estuvo trabajando para que el siguiente Shelby fuese más rápido. Creemos que lo aprobaría.