Ford Escort MK2 RS del 78′: el último delirio de Ken Block

octubre 28, 2015

Ken Block lo ha vuelto a hacer. Con su nuevo proyecto ha conseguido atraer la atención de medio mundo a pesar de tratarse ‘únicamente’ de un nuevo juguete para su garaje. Si el año pasado nos enseñaba hasta qué punto se podía estirar un Ford Mustang de 1965, ahora el estadounidense se ha lanzado a la aventura de conseguir lo que para muchos es un sueño, tener su propio Ford Escort MK2 RS de rallys del año 1978.

En un principio, la idea de Block era competir con el Escort en competiciones de históricos en Estados Unidos, pero ante la falta de ellas en territorio norteamericano, la siguiente opción era prepararlo para tierra. Tampoco hubo éxito. Finalmente, él y su equipo (Hoonigan Racing Division), determinaron que lo mejor sería convertirlo en una máquina para la diversión. Y vaya si lo han conseguido.

Aunque la parte mecánica y el perfil exterior se ha mantenido casi fiel a la original, el equipo comandado por Ken Block se ha tomado algunas licencias en el interior encaminadas a la competición. Por ello, el Ford Escort MK2 RS cuenta con una jaula de seguridad formada por barras antivuelco, así como unos baquets Recaro y un display digital. Excelente mezcla de de historia y toques de modernidad que dan como resultado una máquina de lo más divertida.

La carrocería ha sido alterada con un body kit hecho específicamente para este coche por Rocket Bunny, la compañía japonesa que se ha hecho famosa gracias a sus kits de salpicaderos.

A estos elementos hay que sumar los pontones laterales situados en los pasos de rueda que ensanchan al vehículo para acoger en su interior unas ruedas, con un tamaño mayor del habitual. Además, estas ruedas son las encargadas de transmitir la potencia del motor Millington 2.5 litros atmosférico de cuatro cilindros que genera hasta 333 CV a las ruedas traseras y es capaz de llegar hasta las 9.000 RPM.

En principio, su debut será en el Reino Unido, con motivo del próximo Gymkhana Grid. Hasta entonces, debemos conformarnos con las primeras imágenes de las pruebas que están haciendo en las instalaciones del equipo. Una imagen vale más que mil palabras, y aquí lo tenemos en acción en el vídeo que está a continuación, haciendo lo que mejor sabe hacer: quemar rueda con unos burnouts, con su motor alcanzando la frontera de las 9.000 revoluciones por minuto.