Ford utiliza “Sherlock Holmes” para emplear los materiales más resistentes

octubre 27, 2015

Sherlock Holmes es un detective que resuelve hasta los crímenes más enrevesados que nos podamos imaginar. De ahí, que Ford haya querido convertir a sus probadores en copias del mítico investigador británico con el objetivo de descubrir si los materiales de sus coches familiares son capaces de resistir conductas cotidianas como comer dentro del habitáculo o maquillarse. Las pruebas se hacen a fondo, se pueden considerar ‘torturas’, con el objetivo de mejorar sus materiales y reducir los desperfectos.

Un vehículo Ford debe estar preparado no solo para ofrecer el máximo rendimiento en carretera sino para superar todas las dificultades a las que una familia tipo les pueda suponer. Ford ha realizado una amplia variedad de pruebas que incluyen cubrir paneles de prueba de 10 centímetros cuadrados con quitaesmalte, crema de manos y spray para el pelo, así como todo tipo de productos de belleza, café y bebidas gaseosas. Cada uno de ellos es analizado en un laboratorio para identificar la resistencia a los productos químicos a los que son expuestos.

Otras pruebas, inspiradas en  los trayectos hasta la escuela, las vacaciones en familia y el transporte de mascotas, incluyen empapar las superficies y materiales utilizados en el interior del coche miles de veces con bebidas gaseosas, café y barro.

A veces tienes que ser un poco como Sherlock Holmes, ser un poco detective para entender exactamente cómo se ha dañado el coche y cómo se puede evitar o reducir”, afirma Robert Luetzler, gerente de Ingeniería de Materiales de Ford en Colonia. “Para que sean efectivas, las pruebas tienen que evolucionar continuamente para reflejar las tendencias cambiantes en materia de utilización de los vehículos por parte de los usuarios, así como las nuevas tecnologías”.

Manteniendo a las familias lejos del peligro


Los vehículos Ford son sometidos a cientos de pruebas de choque reales y miles de “colisiones virtuales” para comprobar que proporcionan a los pasajeros la mejor protección posible. Cámaras sofisticas slow-motion y sensores avanzados implantados en maniquíes, los famosos dommies, recogen información de los ensayos, que incluyen fuerzas de colisión y movimiento de los ocupantes.  Las pruebas se realizaron en los laboratorios de última generación de Ford en Lommel, Bélgica. Allí, 80 unidades de C-Max y Grand C-Max, recorrieron 730.000 kilómetros en terrenos que recreaban algunas de las carreteras más difíciles de todo el mundo.

Las familias de nueva generación ya no se mueven en cualquier vehículo, necesitan estar conectadas, tener a mano las tecnologías más punteras y disfrutar de confort, eficiencia y seguridad. Por este motivo, Ford ofrece las nuevas versiones C-MAX, equipadas con lo último en innovación para facilitar la conducción, sin olvidar ningún detalle en diseño exterior e interior. Y todos, y cada uno de los elementos, han de soportar la vida que se realiza en su interior, manchas incluidas.