Reinventando el volante

febrero 2, 2015

Fernando Ponte, un estudiante coruñés de Diseño Industrial, se cuenta entre los cuatro ganadores del concurso internacional de Ford ‘Reinventando el volante’. Con su propuesta de un volante convencional en sus formas y tecnológicamente avanzado en su interior, viajó a Colonia a un ‘meeting’ con los diseñadores de la marca. En este encuentro exclusivo nos cuenta su experiencia, su trabajo y su forma de llevar a cabo esta iniciativa conjunta de Ford con la revista Neo2.

– Hola Fernando, ¿cómo fue el proceso que seguiste para concebir el volante del futuro?

Mantengo la forma circular, porque me parece la idónea en un coche, tiene coherencia con la forma de las ruedas. Pero cambia su función: está pensado para cuando, en un futuro, los coches tengan una conducción autónoma. Lleva dos pantallas, una interior táctil para el entretenimiento y una exterior para las funciones del coche, así evitamos confusiones. Integraría lo que nos aportaría una tableta con la posibilidad de utilizar ‘apps’, ver películas en ‘streaming’, leer el periódico…

– Vemos que se ha proyectado a un futuro algo lejano, cuando rija la conducción autónoma.

Cuando viajé a Colonia, me dijeron en Ford Europa que la conducción autónoma va a ser una tendencia escalonada, poco a poco. En mi volante está contemplada una función en modo manual, con la que no puedes interactuar de la misma manera, para evitar distracciones.

– ¿Será posible fabricar tu volante?

Está diseñado en 3D, pero todos los sistemas que integra son viables. Los diseñadores de Ford Europa me dijeron que lo que propongo existe de una u otra manera. Lo singular de mi volante es la forma en que integra estos sistemas.

Fernando Ponte volante Ford 4

– De las otras tres propuestas ganadoras, ¿cuál te llamó más la atención?

La de un diseñador italiano que propuso una especie de esfera que se abría en dos y se convertía en un objeto muy ergonómico. Mientras los demás partíamos de la forma tradicional de un volante, el fue el que más arriesgó.

– ¿Cómo fue la experiencia en Ford Europa?

La experiencia fue muy productiva y gratificante, estuvimos debatiendo sobre cada propuesta, planteando el interior que encajaba con el volante. Se quedaron con algunas cosas, como que de cuatro ganadores tres habíamos integrado una pantalla en el volante.

– ¿Y cómo planteaste el resto del salpicadero?

Al concentrar todos los controles en el volante, pensando en un futuro en que el 80% del tiempo sería conducción autónoma, se puede prescindir de la consola central, rediseñar el interior, hacerlo más habitable y que tenga menos que ver con un vehículo. Y sobretodo, que sea un coche con un solo botón, como un iPhone. El resto, pantallas táctiles.

– Para un diseñador industrial, ¿qué reto supone concebir un coche?

Mi carrera es una mezcla entre ingeniería, diseño y desarrollo. Y en un automóvil se juntan el arte y la ingeniería como en ningún otro objeto. Y es el más sofisticado, porque hay que cumplir una serie de normas… Es mucho más complicado que diseñar un mueble, por ejemplo.